CONFERENCIA DE PRENSA

 DE PRESENTACIÓON DE LA XV JORNADA MYNDIAL DE LA JUVENTUD

 

11 DE AGOSTO DE 2000

 

 

 

Sumario:

 

       INTERVENCIÓN DEL CARD. CAMILLO RUINI

       INTERVENCIÓN DE S.E. MONS. CRESCENZIO SEPE

       INTERVENCIÓN DE S.E. MONS. CESARE NOSIGLIA

       INTERVENCIÓN DE GIANLUIGI DE PALO

 

 

\      Intervención de S. Em. Cardenal Camillo Ruini

 

1-También en esta edición de la JMJ se está repitiendo la sorpresa que desde hace 15 años caracteriza su desarrollo. Cientos de miles de jóvenes de cada parte de la tierra se ponen en camino, esta vez para venir a Roma y celebrar su Jubileo.

 

¿Quién son estos jóvenes que vienen a la JMJ ?

 

Son jóvenes peregrinos y por esto también espiritualmente en camino para buscar respuestas verdaderas y sinceras a sus preguntas sobre la vida, sobre la fe en Dios y en Jesuscristo, sobre el futuro, incluidos los grandes retos de nuestro tiempo que les envielven en sus respectivos países y en el mundo.

Son jóvenes que sienten con fuerza el deseo de construir un mañana para ellos y para la humanidad entera, animado por la confianza en la fuerza del amor, de la libertad y de la justicia.

Son jóvenes modernos como tantos otros coetáneos a los que les unen deseos, esperanzas y problemas, pero que saben poder encontrar en Cristo y en la Iglesia un apoyo indispensable para afrontar las situaciones de la vida con el valor y la determinación necesarios.

 

¿Qué les anima a participar en gran número en la JMJ?

 

Ciertamente la llamada del Papa, su testimonio personal, el carisma único de santidad, de amistad y de comprensión profunda que él manifesta hacia todos los jóvenes. Pero, también a través del Papa, se hace luz el atractivo fuerte, discreto pero decisivo, de la verdad de Cristo y de su Evangelio. A pesar de las dificultades que encuentran en el acoger hasta el fondo el Evangelio y sus consecuencias también morales, ellos sienten que allí está la verdad sobre la vida, sobre el amor, sobre la libertad y sobre el futuro. Se produce una profunda sintonía y un entendimiento real entre las esperanzas de los jóvenes y el Evangelio, porque sólo en Jesucristo el joven encuentra las auténticas respuestas que busca sobre si  mismo y sobre cuanto le es más querido. El Papa recoge todo esto para dirigir a todos los jóvenes la invitación a participar en la JMJ y es por esto que la respuesta es sempre tan amplia y entusiasta.

 

2- Esta XV Jornada, por otra parte, estando situada dentro del Gran Jubileo asume un significado aún más pleno en el plano de la fe y de su “entrega” que el Santo Padre hará a los jóvenes, para que ellos se conviertan, a su vez, en testigos y misioneros de la fe en el tiempo que se abre delante de nosotros.

La fe en Cristo, único Salvador del mundo, y su vivo testimonio representan el centro de la JMJ. Esta fe en Cristo es al mismo tempo fe y confianza en Dios, creador del Universo y amigo del hombre, que a través de Jesucristo nos da a conocer su rostro, su misterio de amor y de misericordia.

 

3- Otro aspecto decisivo y específico de esta JMJ que los jóvenes experimentarán con particular eficacia, está unido a los lugares donde se desarrolla: Italia y Roma.

El viaje de los jóvenes por las Diócesis de Italia, que todavía está en curso, representa un momento significativo que predispone a los peregrinos a celebrar con fruto las jornadas romanas. Quisiera agradecer aquí a las Diócesis italianas, con sus Obispos, y también a tantas familias que hospedarán a los jóvenes, a la Autoridad civil, qhe han facilitado en diversos modos este gran evento.

Roma, sede la JMJ2000, ripresenta la meta que cada jóven ha esperado desde hace tanto tempo en estos años de preparación de este evento. Es la ciudad de los Apóstoles Pedro y Pablo, de los mártires de la fe, la ciudad donde tiene su sede el sucesor de Pedro, que acogerá a los jóvenes en su « casa » y en si Diócesis. La universalidad de la Iglesia que se manifiesta en la misma presencia de los jóvenes provenientes de todo el mundo, tiene una relación particular con esta ciudad, designada por la Providencia como el centro vivo de la fe cristiana desde los primeros tiempos y sede del sucesor de Pedro : la comunidad cristiana de Roma preside, de hecho, a la caridad de toda la Iglesia como ya escribía S. Ignacio antioqueno cien años después del nacimiento de Cristo.

Es una experiencia única e irrepetibile la que Roma puede ofrecer a los jóvenes con su historia, sus recuerdos todavía vivos, sus parroquias que los acogen, su encanto profundo que esalta su significado y su misión de fraternidad universal entre los pueblos.

La comunidad cristiana de Roma, sus parroquias, los sacerdotes, los religiosos y las religiosas, las familias y los fieles que en estos meses se ha preparado a este acontecimiento, sabrán ofrecer a los jóvenes no sólo los servicios necesarios para su estancia, sino también aquella tradicional disponibilidad y acogida, rica de humanidad y bondad, serena y paciente que pertenece al estilo de esta ciudad.

Confío en que muchos romanos, no sólo jóvenes sino también adultos y ancianos, se unan a los jóvenes peregrinos, salgan a su encuentr, hablen con ellos y participen juntos en los momentos más signigicativos: la tarde del 15 de agosto en San Giovanni, el Via Crucis del Viernes 18 por la tarde y, sobre todo, el domingo 20 para la Misa conclusiva en Tor Vergata. Así los jóvenes podrán sentir alrededor de si el abrazo amigo y alegre de la ciudad entera.

 

La JMJ sitúa a los jóvenes delante de si mismos, de su responsabilidad en cuanto a la fe y a la vida cristiana, de los empeños que se derivan para un vivo testimonio de Cristo y de su Evangelio, pero sitúa también a los jóvenes delante de la sociedad y de la humanidad entera para que los adultos y cuantos trabajan por un mañana y un futuro en el campo de la educación y de la cultura, de la economía y del trabajo, de la política y de la comunicación social, no ignoren las esperanzas y las exigencias concretas de estos jóvenes del mundo, que representan las energías más sanas, limpias y positivas con las que la humanidad puede contar para afrontar, en espíritu de fraternidad, los grandes problemas que la preocupan.

Los jóvenes de la JMJ son un recurso de fe y de amor, de paz, de justicia y de libertad para todos.

 

 

 

 

\      Intervención de S.E Mons. Crescenzio Sepe

Secretario General del Comité Central del Gran Jubileo del Año 2000

 

 

Todos estamos contando un poco los días que nos separan de este evento de eventos que es el Jubileo de los Jóvenes. Pero desde hace tiempo vivimos inmersos ya en el clima, con los voluntarios haciendo el camino previo a los primeros que lleguen aquí a Roma o a las Diócesis italianas.

 

Con el Jubileo de los Jóvenes el Año Santo del 2000 se prepara para vivir uno de los momentos más importantes y esperados. Y no sólo en términos “cuantitativos”: el Jubileo y los Jóvenes son, de muchas maneras, reflejo el uno del otro. He tenido ya la oportunidad de decir que a una Iglesia joven le corresponde otro tanto un Jubileo joven y que sea visto en primera persona por los jóvenes. Por otra parte, la conexión entre la JMJ y el Jubileo es la consecuencia natural de la admirable intuición del Santo Padre que, desde el Jubileo de la Redención de 1983, instituyó una Jornada anual dedicada a las jóvenes y a los jóvenes de todo el mundo.

 

El Gran Jubileo del Año 2000 recapitula ahora –en una concurrencia extraordinaria de motivos y ocasiones- el viaje realizado hasta aquí por la Cruz de los Jóvenes para indicarles metas espirituales nuevas y entusiasmantes.

 

Durante este largo viaje, desde el Jubileo de la Redención hasta el Jubileo de la Encarnación, los jóvenes de los ochenta y de los noventa del siglo ya terminado han llevado la Cruz de Cristo al mundo, testimoniando a sus coetáneos la verdad del Evangelio y, estos días en Roma, se preparan para pasar un testimonio comprometido a las nuevas generaciones del 2000.

 

Entre el Jubileo y los Jóvenes la ligazón es por lo tanto fuerte y vital. Al recorrer el trecho de este camino comprometido del Año Santo que se ve hasta ahora, me parece más necesario añadir que el Jubileo tenía necesidad de los jóvenes, como los mismos jóvenes, a su vez, necesitaban del Jubileo. Es así como se viene a realizar un encuentro en la dirección y en la perspectiva más auténtica y congeniada para ambos: en la esperanza, en la apertura confiada y optimista a un futuro que, si está marcado por la espiritualidad jubilar y a la vez por los jóvenes que el Papa ha convocado en Roma, no podrá sino ofrecer nuevas energías y recursos vitales a toda la humanidad del nuevo milenio.

 

No es la primera vez, por otra parte, que el Gran Jubileo del 2000 se encuentra en su propio camino con los jóvenes o con aquellos que viven la primera fase de la vida: lo ha hecho casi desde el primer día de su inicio, con el Jubileo de los jovencísimos, los niños (la primera de las jornadas jubilares del calendario), así como en Tierra Sana, el pasado mes de marzo, con el gran encuentro de Korazim, en el lago Tiberiades; lo hace cada día gracias a tantísimos jóvenes que ordinariamente, juntos en cada uno de sus lugares, forman parte de tantísimas peregrinaciones, o que han ofrecido al Jubileo su disponibilidad para el voluntariado. Y finalmente lo hace también con este gran encuentro destinado a marcar la historia de todo el Año Santo.

 

Para prepararlo, para acoger de la mejor manera a los jóvenes, que tanto aman al Papa, y que tan amados son por él, el Comité Central se ha sentido llamado a esta causa, con un esfuerzo prioritario, desde cualquier punto de vista.

 

Puedo afirmar que hemos hecho de verdad todo lo posible para responder a esta llamada del mejor de los modos, y para asegurar a todos los participantes, en especial a aquellos que provienen de países pobres, la posibilidad de seguir el intenso plan de la Jornada. De esta manera el paso de la Puerta Santa, que los jóvenes están a punto de cumplir, será verdaderamente la señal de una renovada profesión de fe en el Salvador y de pertenencia a la Iglesia por parte de todos los jóvenes de todo el mundo.

 

A todos estos jóvenes la Iglesia entrega el Jubileo y su mensaje de redención y salvación: el Evangelio. Aquel “Libro de la Vida” que el Papa, la noche de la pasada Navidad, atravesando primero el umbral de la Puerta Santa, mostró a la Iglesia como signo y fuente de esperanza para la humanidad del tercer milenio.

 

 

 

\      Intervención  de Su Ecc. Monseñor Cesare Nosiglia,

Vicegerente de Roma, Presidente del Comité italiano

 

 

Algunos aspectos organizativos y logísticos:

 

I- Participantes: se esperan en Roma entre el 14 y el 15 acerca de 500.000 jóvenes provenientes de más de 160 países. Entre ellos tenemos también 300 jóvenes que provienen de 27 países que han sufrido en estos últimos años o que todavía ahora están expuestos a graves conflictos, guerras fraticidas, y violencia. El número de jóvenes crecerá durante la semana hasta 700.000, para llegar a superar 1.200.000 en la Vigilia y en la Misa del 19-20.

 

II- Estarán presentes también 5000 inválidos provenientes de diferentes países. Para ellos se ha  predispuesto un particular modo de acogida y de asistencia.

 

III- Los jóvenes serán acogidos en Roma y en las doce diócesis limítrofes a través de una red capilar organizada en tres niveles de referencia: las secretarias parroquiales, punto base de llegada después de la primera acogida en los aeropuertos, carreteras, estaciones, puertos... las secretarias de cada área, y las de aquellas de zonas en las que se ha dividido la ciudad.

 

IV- Los alojamientos están predispuestos en las parroquias, institutos religiosos, escuelas, familias, hoteles, entes públicos, seminarios, colegios, y grandes estructuras.

 

V- La comida será distribuida en 350 restaurantes móviles diseminados por la ciudad, cerca de los lugares de catequesis y de las celebraciones.

 

VI- Las catequesis se desarrollarán en 160 lugares prestablecidos y serán dirigidas por 323 Obispos y Cardenales según las respectivas lenguas (32).

 

VII- Los jóvenes estarán asistidos por 25.000 voluntarios de todo el mundo (40 países) que con generosidad se han puesto a disposicion para el evento. Los ámbitos de su servicio son: la acogida de los jóvenes, la vigilancia de los alojamientos, la asistencia para la movilidad, asistencia de manutención, asistencia a la prensa, asistencia a quienes tienen limitaciones físicas.

Los voluntarios celebrarán su Jubileo el 12 de Agosto en la Plaza de San Pedro.

La Santa Misa será presidida por Su Eminencia el Cardenal Ruini.

 

El Comité considera decisivos algunos criterios como máxima:

 

1. Los protagonistas de la JMJ son los mismos jóvenes participantes, en el sentido de que nos interesa que los jóvenes sean autores de los diferentes eventos y no simples espectadores pasivos.

En esta línea se han estudiado las vías y modalidades que permitan a los jóvenes introducirse directamente en los eventos, especialmente en la gran vigilia del sábado 19.

La riqueza de culturas, tradiciones, etnias, experiencias y testimonios son diversas pero se unen en la misma fe en Cristo que los jóvenes provenientes de más de 160 países llevan consigo y experimentan con sus multiformes lenguajes, signos y costumbres, pero que se hacen más interesantes vistos bajo el perfil del intercambio y el diálogo no compuesto sólo de palabras, sino también del encuentro profundo con los valores unitarios de fe y de humanidad, en el cuales todos creen.

 

2. Queríamos además que surgiesen en la presentación de los diferentes momentos fuertes de la JMJ algunos de sus contenidos importantes:

 

3. El evento comprende momentos de distintas experiencias, pero responde a una lógica unitaria y de continuidad en la que cada etapa es como una pieza de un mosaico que se compone gradualmente.

 

3.1. La mañana de la jornada inicial, el 15 de agosto, fiesta de la Asunción de la Virgen, los jóvenes participarán en la Santa Misa celebrada en las parroquias donde se alojan y recibirán y del párroco, su pastor, la bienvenida con un gesto expresivo que San Felipe Neri tenía con los peregrinos de su tiempo: lavarles los pies, signo pascual realizado por el mismo Jesús en la última cena para enseñar el servicio fraterno que une a cada creyente.

 

A las 6.00 p.m, parte de los jóvenes se reunirán en San Giovanni Laterano y sobre todo en San Pedro donde el Santo Padre les acogerá y dará inicio a la JMJ. Allí será el momento en el que se lanzará la idea madre de la JMJ con la escucha de la palabra, la oración, los signos, cantos, testimonios y sobre todo con la presentación conjunta de todos los grupos de jóvenes, que provienen de cada país y continente.

 

Los jóvenes se encontrarán y reconocerán, desde la diversidad de lenguas, etnias, culturas, color de piel, tradiciones... unidos en la misma Fe en Cristo, hermanos en el mismo Padre, empeñados en construir juntos un mundo de paz, de solidaridad, de perdón y reconciliación.

 

3.2. En los días sucesivos, 16, 17, 18, mientras gran parte de los jóvenes desarrolla un camino de reflexión catequética sobre el tema de la JMJ, ayudados por sus obispos, un tercio (alrededor de 200.000 por día) hará el pregrinaje jubilar a San Pedro (desde las 6.30 a las 23.00).

 

Es una experiencia singular de eclesialidad y de Fe, sobre el sendero de las Bienaventuranzas y de la historia de San Pedro, que los conducirá a pasar la Puerta Santa y a profesar la Fe sobre la tumba del Apóstol. Antes o después se acercarán al Circo Máximo donde celebrarán el sacramento de la Reconcialización y la Eucaristía.

 

Es este el momento en el que la JMJ asume, de modo más directo y específico, los grandes contenidos del Jubileo, y los traduce en una experiencia concreta de Fe que los jóvenes celebran juntos, pudiendo extraer así toda la riqueza espiritual, eclesial, humana y misionera.

 

3.3. Durante la tarde de los días 16, 17 y parte del 18, se desarrollarán los Incontragiovani. Se trata de más de 280 propuestas organizadas por movimientos, grupos, parroquias y realidades eclesiales (30 países presentes). No son espectáculos de entretenimiento sino momentos de gran densidad espiritual, comunitarios y culturales, en los que los jóvenes también pueden conocerse más directamente, encontrarse, dialogar, fraternizar, llamarse por su nombre e intercambiarse signos de amistad y de fraternidad.

 

3.4. El Via Crucis del viernes noche (20.30) programado en el Coliseo y que se desarrollará al mismo tiempo en todos los barrios de la ciudad y en las diócesis limítrofes, representa otro momento fuerte de la JMJ. Dando voz y mayor significado a la Pasión y Muerte de Cristo, se pondrá en evidencia también, a través del testimonio vivo y la oración de los jóvenes, el martirio de tantos cristianos que en varias partes del mundo sufren a causa del Evangelio. La señal del martirio unida a la Muerte y a la Resurrección del Señor es decisiva para dar a la Fe su verdadera dimensión de testimonio que cambia la vida y el mundo.

 

3.5. El sábado 19 los jóvenes, después de haber saludado a las comunidades de acogida, se pondrán en camino hacia Tor Vergata. Un peregrinaje según los itinerarios previstos, que pueden alcanzar incluso los diez kilómetros. A las 12.00 se pararán allí donde se encuentren y recitarán la oración mariana del Ángelus. Una delegación de ellos presidida por el Cardenal Stafford y por el Cardenal Ruini se acercará al Quirinale para transmitir al Presidente de la República italiana un mensaje de paz y de esperanza para todos los jóvenes del mundo y para toda la humanidad.

 

En Tor Vergata los jóvenes serán acogidos durante todo el día por una serie organizada de cantos, música, testimonios, protagonizados por los principales grupos y movimientos eclesiales.

 

A las 18.15 comenzará un especial Incontragiovani pensado desde una perspectiva de profundización espiritual y cultural sobre temas jubilares, que más quieren los jóvenes de todo el mundo, el perdón de la deuda de los países pobres, la abolición de la pena de muerte, la salvaguarda de lo creado, la justicia y la solidaridad, el perdón de los enemigos y la paz entre todos los pueblos.

 

La llegada del Santo Padre está prevista para las 19.45 y el inicio de la Gran Vigilia para las 20.30. La Vigilia, en la tradición de la JMJ, representa el momento que resume todo el trayecto recorrido y el contenido que éste tiene. Es también el momento en el que volverá a ser propuesta la ‘traditio-redditio’ de la Fe en Jesucristo, que se desarrollará en tres momentos: la memoria de lo que la Fe cristiana ha causado en la vida de las personas y de los pueblos, el diálogo entre los jóvenes y el Papa sobre los retos de la fe hoy, la entrega por parte del Santo Padre del Evangelio y del símbolo bautismal.

 

De Tor Vergata queremos que llegue fuerte el grito de los jóvenes de todos los países del mundo para despertar en sus coetáneos el empeño para construir una verdadera civilización del amor, un mundo nuevo de paz y solidaridad, de liberación de las diversas formas de pecado y de exclavitud personal y social que atan el corazón y la vida de tantas personas, hombres y mujeres, pequeños y jóvenes, ancianos y desfavorecidos o rechazados...

El mensaje del Papa estará cargado de confianza y de esperanza no sólo para los jóvenes, sino con los jóvenes, recurriendo a los recursos de generosidad y de ánimo profético que poseen en sí mismos y que son llamados a donar a la Iglesia y al mundo entero. El futuro de la humanidad será más justo, pacífico y rico en belleza y amor si los jóvenes, fundando la propia vida en Cristo y en la fe en Él, saben restituir el don que han recibido, con la santidad y el valor profético de que son capaces.

 

3.6. La Misa del domingo 20 (a las 8.30) concluirá la JMJ con el mandato misionero del Papa a los jóvenes para que la experiencia de Roma la lleven a sus países y ambientes de vida, a sus escuelas y universidades, al mundo del trabajo y de la cultura, siguiendo la vía de la Encarnación que Cristo ha recorrido haciéndose uno de nosotros.

 

3.7. Las celebraciones se desarrollarán  sobre un palco de 160 metros de extensión, presidido por una cruz de 36 metros de alto.

 

4- Los operadores de la comunicación, que hasta hoy son más de 2.000, podrán servirse de un servicio en las respectivas estructuras.

 

El Ayuntamiento de Roma y el Comité Italiano para la JMJ invitan a los periodistas a un concierto ofrecido por la Sagra Musicale Umbra, en el Campidoglio, la noche del miércoles 16 a las 21’00.

 

A la hora de concluir, no puedo sino expresar el más vivo agradecimiento a cuantos están trabajando con gran generosidad y empeño para el buen resultado de este acontecimiento. Me refiero en particular al Comité Italiano: en primer lugar a la numerosa presencia de miembros de la Secretaría general de la CEI que ha asumido con el máximo empeño el esfuerzo de sostener la preparación y el desarrollo de la JMJ: Mons. Giuseppe Betori, VicePresidente del Comité y subsecretario de la CEI; Mons. Domenico Sigalini, Director del Departamento de Pastoral juvenil de la CEI y su Vicedirector Don Giuseppe Pellegrini; Don Claudio Giuliodori, Director de la Oficina para la Comunicación Social de la CEI. Don Cesare Bissoli, salesiano, responsable de los contenidos y de los subsidios de la JMJ; el Padre Alfredo Ferretti, animador de los eventos de la JMJ; Mons. Mauro Parmeggiani, coordinador de los ámbitos organizativos de este gran acontecimiento, junto al Dr. Marcello Bedeschi, Administrador, y al Dr. Lorenzo Serri, Secretario general.

 

Debo, también, dar las gracias a todo el grupo de jóvenes que estos años han trabajado intensamente tanto en el Servicio de pastoral juvenil del Vicariato como en el Comité.

 

Espero que el fruto del trabajo desarrollado pueda ahora encontrar un desenlace positivo para alcanzar los objetivos de la JMJ.

 

Gracias y buena JMJ a todos vosotros.

 

 

 

\      Intervención De  Gianluigi De Palo

 

Tiene veinticuatro años. Es el responsabile del Infopoint de San Carlo al Corso (piazza Augusto Imperatore 13). Pertenece a la parroquia de Santa Francesca Romana, en el barrio Ardeatino. En dicembre de 1998 ha sido el primer objetor de conciencia “reclutado” por la naciente estructura organizzativa de la GMG2000.

 

He participado en las precedentes jornadas mundiales y cuando he regresado a mi realidad, a mi famiglia, entre mis amigos, he notado que había cambiado en algo. Para mejor.

La Jornada Mundial de la Juventud, tiene el poder de llenarte de entusiasmo, de recargarte y de hacer crecer en ti la convicción de que es posible mejorar el mundo.

Todos estos jóvenes, juntos, el negro, el blanco, el amarillo, diferentes pero iguales, creen que el mundo, este mundo nuestro, puede y debe ser un poco más justo, un poco más conforme al Evangelio. El futuro del mundo pasará por Roma, será una cita con la esperanza, una ocasión para no perderla.

Durante las Jornadas Mundiales, he hecho amistades importantes con chicos y chicas de mi edad, de otras naciones, de otras realidades, de otras culturas y lenguas…. estábamos allí animados por la misma fe, entorno al Santo Padre que nos pedía testimoniarla al mundo entero.

Será bonito descansar en el saco de dormir, comer juntos en las plazas de Roma, pasar la Puerta Santa para celebrar el Jubileo, mirar las estrellas escuchando la voz de quien nos ha reunido, de quien ha querido con fuerza las Jornadas de la Juventud: el Papa al que nosotros, jóvenes, tomamos como guía y ejemplo.

Falta poco, y siento aumentar cada vez más la emoción, el cansancio por el trabajo desarrollado desaparecerá con la llegada de los primeros peregrinos y entonces será una competición…vencerá el que más se done.

Agradezco al Comité Italiano para la XV Jornada Mundial de la Juventud por la oportunidad y por la confianza que me han concedido en estos casi tres años. Subrayo la confianza pues en estos años me he dado cuenta de que la Iglesia, el Papa en primer lugar, confía en los jóvenes. En nuestras oficinas la edad media es muy baja, jóvenes que querían y quieren colaborar con energía, que creen en este acontecimiento que ya ha cambiado su vida.

Hemos trabajado tanto (y hablo no sólo  mi nombre, sino en nombre de todos aquellos que han colaborado), hemos intentado crear también entre nosotros un grupo bien avenido y sereno…. Ahora esperamos a todos los jóvenes que, de todo el mundo, colorearán las calles de Roma.

Espero alegría y emociones.

Estarán presentes jóvenes que provienen de países desgarrados por las guerras, estarán presentes jóvenes africanos para los cuales, tal vez, esta será la única oportunidad de salir de su país, estará presente el mundo, el mundo concentrado en cinco días en Roma, entorno al Papa.

Espero palabras de confianza y el nacimiento de una conciencia y de un empeño: llevar el Evangelio, la Palabra de Dios al tercer milenio.. Esteo será el momento más fuerte, esto, sólo esto dará un sentido a nuestro trabajo.