AUDIENCIA DEL SANTO PADRE

CON VARIOS GRUPOS DE PEREGRINOS JUBILARES

 

Sábado 12 de agosto 2000

 

 

A las 10.30 de esta mañana, en el Patio del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, en directo con Piazza San Pietro, el Santo Padre Juan Pablo II encontró a una representación de Voluntarios del Jubileo, los dirigentes y colaboradores de la Empresa para la alimentación y servicio Sodexho, el grupo del Movimiento Schoenstatt y otros peregrinos jubilares. En la Plaza de San Pedro eran otros 20.000 y han asistido Voluntarios de la Jornada Mundial de la Juventud que celebraron su Jubileo y asistieron a la Misa presidida por el Emmo. Cardenal Camillo Ruini.

 

DISCURSO DEL SANTO PADRE

 

¡Queridísimos jóvenes!

 

1. En el itinerario jubilar que os ha conducido a Roma, a las Basílicas y a los lugares sagrados de las memorias de los Apóstoles, habéis querido incluir la visita al sucesor de Pedro y habéis venido a encontrarme aquí, en Castel Gandolfo.

¡Gracias por vuestra presencia y bienvenidos! Gracias por vuestra muestra de afecto. Deseo de corazón que esta peregrinación sea una ocasión propicia para renovar una fuerte y decidida adhesión al Señor. Cristo necesita de almas que sepan testimoniar al mundo la radical novedad de Su Evangelio. Y yo os invito a abrir a Él, con generoso fervor, vuestro corazón porque después de esta permanencia en Roma, podáis regresar a vuestras casas llenos todavía más del espíritu apostólico, para ser valerosos misioneros de la nueva evangelización. Que mirando a vuestra existencia, dirigida hacia la meta de la santidad puedan, las personas que encontréis, experimentar la alegría de ser discípulos de Cristo.

 

En estos días, la Liturgia nos presenta figuras significativas de Santos, que son para nosotros estímulo para seguir al Señor con total fidelidad. Pienso en Santa Teresa Benita de la Cruz, compatrona de Europa, monja y mártir del siglo pasado; pienso en San Maximiliano Kolbe, cuya fiesta celebraremos el Lunes próximo; pienso en San Lorenzo, que ha hecho del diaconado el sentido de su existencia y en Santa Clara de Asís, que vivió el misterio eucarístico. La intercesión de ellos, unida a aquellas de los santos Pedro y Pablo, os sostenga y os ayude a caminar en la fe y en la caridad, operando para el Reino de Dios allí donde la Providencia os ha puesto.

 

2. Quisiera saludar con particular cordialidad a los “Voluntarios del Jubileo”, que ya están trabajando desde algunos días para preparar el ordenado desenvolvimiento de la Jornada Mundial de la Juventud. Se trata de un evento muy esperado y en el cual  están fijos los ojos de todos los creyentes, porque es para las jóvenes generaciones que esperan recoger la antorcha de la fe y llevarla a sus coetáneos y a la humanidad del tercer milenio.

 

Una representación de ellos esta aquí, mientras los otros están en la Plaza de San Pedro, pero nos escuchan porque están conectados con nosotros vía éter. Ellos han tomado parte en la Santa Misa presidida por el Cardenal Vicario, y finalizarán la celebración de su Jubileo pasando por la Puerta Santa. Me uno en el recuerdo a los operadores del Centro del Voluntariado del Jubileo, que coordina a los varios grupos de voluntarios puestos a disposición de los peregrinos del Año Santo.

 

Queridísimos jóvenes os saludo con afecto y quiero agradeceros la generosidad con la cual habéis asegurado vuestro empeño. Dios os recompense por la premura y por la disponibilidad que demostráis en el servicio que estáis llamados a cumplir. A vosotros se os pide ayudar a vuestros coetáneos y a los peregrinos provenientes de cada parte del mundo a participar en modo ordenado y provechoso en los varios momentos de la Jornada Mundial de la Juventud. Ayudadlos, gracias también a una eficiente organización, para encontrar a Cristo y para hacer de este encuentro internacional una inolvidable experiencia de la juventud, de la Iglesia joven. Ayudadlos, además, a experimentar la belleza de encontrarse juntos animados de sentimientos positivos para colocar las bases de una nueva humanidad, inspirada en los valores de la fraternidad y de la paz. Esta experiencia se expresa a través de la variedad de colores. Por medio de los colores y a través también de las inscripciones que portáis. Cada uno posee una tarjeta de identidad.

 

3. Mi vivo aprecio se extiende a los dirigentes y a los colaboradores de la Empresa Sodexho. Esta es una institución muy importante porque se encarga de la distribución de las comidas en las lugares preparados para la Jornada Mundial de la Juventud. La obra de ellos se hace todavía más meritoria en el gesto de renunciar a algunos días de vacaciones para estar a disposición de los participantes a esta extraordinaria manifestación jubilar y de la donación del equivalente a una hora de trabajo destinado a la caridad del Papa.

 

4. Liebe Schwestern des Schönstatt-Frauenbundes! Mitten im Heiligen Jahr seid ihr anläßlich des 50. Gründungstages nach Rom gepilgert, um an den Gräbern der Apostel Petrus und Paulus Kraft zu schöpfen für eure Sendung. Ich begrüße euch herzlich in Castel Gandolfo und verbinde damit den Wunsch, daß euch die Wallfahrt im Glauben, Hoffen und Lieben stärken möge. Bei dieser Begegnung kommen mir das Zeugnis und die Taten christlicher Frauen in den Sinn, die das Leben von Kirche und Gesellschaft geprägt haben. Die geistliche Kraft der Frau liegt gerade darin, daß Gott ihr in besonderer Weise das Leben anvertraut hat. Dieses Bewußtsein ihrer Berufung möge euch an die Würde erinnern, die ihr als Frauen von Gott empfangen habt. Der Dienst am Leben macht euch zu "starken und tüchtigen Frauen" (vgl. Spr 31,10), zu einer unersetzlichen Stütze für alle, die euch nahestehen. Dank sei Gott, daß es so viele "tüchtige Frauen" gibt! Auf die Fürsprache der Jungfrau Maria, die dem göttlichen Leben dienen durfte, wünsche ich euch einen erfüllten Aufenthalt in der Ewigen Stadt. Gern erteile ich euch und allen Mitgliedern des Schönstatt-Frauenbundes den Apostolischen Segen.

5. Quiero, finalmente, saludar a los peregrinos, grupos o  personas  que han venido a visitarme.

A todos os aseguro un recuerdo en la oración y, mientras invoco sobre cada uno la dulce protección de María Asunta al cielo, en la vigilia de su fiesta, os bendigo de todo corazón.