LA CONSTRUCIÓN Y SUS SIGNIFICADOS

Marco Petreschi – Paolo Marciani – Diana Petti
Arquitectos

La obra que hemos proyectado es una estructura temporánea en el sentido que tendrá una vida muy breve, mas al mismo tiempo es un trabajo de notable complejidad, por cuanto compleja es la sobreposición de los gestos rituales y de los eventos de espectáculos que tendrán lugar durante las dos jornadas del encuentro de los jóvenes y por el imponente número de personalidades que participan en las distintas tribunas o palcos: en primer lugar el Santo Padre, seguido de la asamblea de los cardinales y Obispos, los acólitos, el coro y la orquesta, y los jóvenes que darán testimonio, y los grupos que cantarán y danzarán, los artistas.

Así es como hemos procedido en la construcción de este proyecto, teniento muy claro que la arquitectura, por su naturaleza desborda del recipiente de sus funciones, las necesidades naturales, de los espacios indispensables para el abastecimiento de instalaciones y de servicios, para transformarse en algo que es la cultura del hombre en su tiempo.

A diario en nuestro trabajo de arquitectos coincide el oficio antiguo, aquel de edificar una casa para satisfacer las necesidades y los deseos del hombre, con el arte que consiste en escuchar la respiración profunda de las cosas y de las instituciones, para restituirlas con formas sensibles y sugestivas.

En el idear el proyecto han sido fundamentales los primero pasos para entrar en relación, en contacto con el terreno de Tor Vergata donde se levantará la tribuna.

El área del encuentro, que ocupa una superficie de casi 500 hectáreas, presenta algunas zonas edificadas, se sitúa entre el complejo de la Universidad de Tor Vergata, el Gran Racordo Anular y la ramificación de la carretera Roma – Nápoles.

La arquitectura como deciamos anteriomente se alimenta de emociones más allá de las funciones.

El primer impacto emocional ha sido para nosotros el ver este immenso prado ondulado que no es más un paisaje rural ni tampoco urbano, y desde esa perspectiva imaginarnos a lo lejos en la parte más alta del terreno, un punto muy pequeñito que representa la figura del Papa, y como marco a este paisaje espectacular los primero edificios de la ciudad universitaria.

Desde allá arriba el Santo Padre habría hablado con los jóvenes, desde allí habría sido proclamada la Palabra y celabrada la Eucaristía.

¿Qué cosa habría podido recoger este inmenso haz de miradas dirigidas hacia aquel punto blanco diminuto? Hemos pensado inmediatamente en crear una pared, un muro de contención para todas aquellas miradas.

De este modo nació la idea de un majestuoso muro, que es en gran parte la base del proyecto.

En equilibrio dinámico en los dos extremos del gran muro, de una parte la cruz enorme, imponente solidamente empotrada en la pared, en la otra un conjunto de tarimas unidas por rampas y gradas, destinadas a contener los distintos momentos litúrgicos y de espectáculos, la cátedra de Pedro y el asenso de la Púrpura.

Por último, sobre estas tres tarimas una gran cobertura articulada, inspiradas a las tiendas o carpas de los pueblos nómades.

En síntesis los elementos constitutivos de nuestro proyecto son tres:

El muro y la cruz

Los lugares y los recorridos La tienda Conclusiones