¡Han pasado ya dos mil años desde tu venida entre nosotros, Señor!
También pasan los años de nuestra vida joven,
en la búsqueda de una felicidad que llene de verdad el corazón.
Ayúdanos, Señor Jesús, a descubrir y creer
que este mundo, marcado por la injusticia, los conflictos y el vacío,
puede renacer solamente pasando a través de Ti.
¡Señor
Jesús, Hijo de Dios y hermano nuestro,
nosotros te amamos y te seguimos!
¡El
Papa nos invita al Jubileo de tu encarnación, Señor!
Acojamos su invitación con prontitud y esperanza,
para conocerte, encontrarte y sentirnos hermanos en tu Iglesia.
Haz, Señor Jesús, que, vencidos el miedo y el pecado,
renovemos nuestro corazón con una experiencia de amor y perdón
para poder dedicar generosamente la vida al servicio de los pobres.
¡Señor Jesús, Hijo de Dios y
hermano nuestro,
nosotros te amamos y te seguimos!
¡De todos los rincones de la tierra venimos a Roma, Señor!
El recuerdo de Pedro, de Pablo y de tantos testigos de la fe
nos ratifica en el anuncio de tu Evangelio.
Transfórmanos, Señor Jesús, para que con la misma confianza de Marìa
sepamos acoger la Palabra de verdad y de vida
que tu Iglesia nos confía para el tercer milenio,
y para que lleguemos a ser testigos para todos aquellos que aún no te
conocen.
¡Señor Jesús, Hijo de Dios y
hermano nuestro,
nosotros te amamos y te seguimos!
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